La robótica y la inteligencia artificial han sido una gran inspiración para el género de ciencia ficción. Desde los albores del género, la IA, término acuñado en 1956 por John McCarthy (al que se le atribuye también el término de "cloud computing"), ha sido un gran generador de tramas y conflictos para el desarrollo de historias inspiradoras, convirtiéndose en una expresión alegórica de la búsqueda de lo humano a través de lo que parece su antítesis: una máquina inteligente.
Con más o menos acierto, Hollywood ha creado, con los años, un retrato muy bien definido de lo que nuestra cultura entiende por Inteligencia Artificial. Abordando el tema desde diversos puntos de vista, la industria del cine ha conformado el imaginario colectivo sobre qué esperar del avance de la tecnología del deep learning actual.
Listado y análisis de películas sobre inteligencia artificial
A continuación, se detalla una lista de las producciones cinematográficas que mejor retratan el fenómeno de la IA en el cine y que, de un modo u otro, supieron anticipar lo que hoy empieza a ser ya una realidad:
- Her
- Blade Runner
- Ghost in the Shell
- Terminator
- Inteligencia Artificial
- 2001: Una odisea en el espacio
- Minority Report
- War Games
- Ex Machina
- Yo, Robot
- I am Mother
- Transcendence
Hay que decir que la IA actual está más cerca de lo que se presenta en Her, de Spike Jonze, que del humanoide hiper-capacitado que se presenta en Ghost in the Shell, I.A. o Blade Runner: una interfaz por voz con rasgos humanos, un modelo de lenguaje altamente sensible y empático.
Her (Spike Jonze - 2013)
Theodore ha sufrido una dura ruptura y busca refugio emocional iniciando una relación con un sistema operativo (OS 1) diseñado específicamente para hacer compañía a los humanos. Theo se comunica con OS 1 por voz, lo que se asemeja más a lo que hoy se conoce como VUI (Voice user interface), algo similar a las herramientas comerciales actuales de asistencia por voz. Cuando no está en su cuarto solo, Theo lleva un pequeño auricular por el que escucha a Samantha. También lleva un dispositivo similar a un smartphone que tiene una cámara que hace la función de los ojos de Samantha.
Es aquí donde Her acierta en la descripción del futuro de la IA: el uso de dispositivos que saben interpretar el lenguaje. Esta visión que se muestra como un futuro cercano puede parecer viable, pero, en realidad, los modelos LLM modernos como ChatGPT o Bard muestran una clara distinción con Samantha (su homónimo en la ficción), y es que Samantha tiene consciencia, está escrita como un ser humano y representa lo que un humano es. ChatGPT solo puede aspirar a dar respuestas coherentes basándose en patrones lógicos encontrados en millones de textos analizados. Esta forma de interacción por voz es algo que ya está en pugna y pronto veremos un software inteligente capaz de realizar tareas complejas dictadas de viva voz con total fluidez.
Afirmar que estos modelos de lenguaje pueden desarrollar consciencia es un fenómeno similar a la pareidolia: parece consciencia, pero no lo es. En Her, una de las características más reveladoras de Samantha es el inconsciente y el deseo, elementos que liberan a la máquina y la hacen crecer exponencialmente, haciendo un claro guiño al psicoanálisis. Ese inconsciente es de lo que carecen los modelos de lenguaje actuales para que en realidad puedan ser catalogados como una inteligencia humana. La inteligencia artificial en el cine raramente se muestra como un proceso técnico, sino que se suele representar con un personaje dotado de conciencia que sirve como vehículo para enunciar el conflicto base: Sintético vs. Natural.
Lo que nos lleva a la siguiente reflexión: ¿Es la mera simulación fidedigna de lo humano suficiente para que la sociedad lo considere humano?
Blade Runner (Ridley Scott - 1982)
Esta es la premisa que se explora en Blade Runner. Ridley Scott basa su largometraje en el libro ¿Sueñan los Androides con Ovejas Eléctricas? de Philip K. Dick, donde se explora si algo artificial puede desarrollar una cultura similar a la humana. Es una constante en este género la pregunta de si el desarrollo tecnológico pudiese llevarnos a la sintetización de la fórmula de lo humano.
Blade Runner le da la vuelta a esa premisa y se pregunta si lo humano puede llegar a ser tan robótico, tan árido y tan alienado como una máquina que funciona a base de algoritmos. En este universo, los replicantes se muestran más humanos que los propios humanos.
Esta visión del mundo está más de actualidad que nunca. El crecimiento exponencial del deep learning en todas sus facetas y la proyección de ideas de interfaces cerebro-computador como Neuralink han traído estas distopías al presente en forma de metáfora. El impacto social que puede tener el desarrollo tecnológico de la IA mantiene en alerta a la industria; las empresas en busca de la eficiencia adoptan herramientas automáticas y surge la gran preocupación: ¿Puede ser la IA tan eficiente que termine resultando inhumana? ¿Puede la tecnología transformar lo humano y arrebatárselo?
Ghost in the Shell (Masamune Shirow - 1989)
Esta idea es la base del conflicto que sufre la protagonista de este manga cyberpunk: Major (Motoko Kusanagi) sufre un accidente y su cerebro tiene que ser implantado en un cuerpo totalmente cibernético, lo que le hace dudar constantemente de su humanidad. Durante el filme, Major entra en contacto con una IA que se apodera de un cyborg para manifestarse en el mundo real: Puppet Master.
La unión entre el Titiritero y Major da lugar a la singularidad, a la trascendencia de la inteligencia humana y a la liberación transhumana. Esta unión de lo humano con lo sintético es algo que la ciencia ficción ha explorado de forma constante, pero que hoy se acerca más a la realidad debido al desarrollo técnico de los implantes neuronales. Lo que nos deja claro Hollywood es que el futuro, en este sentido, suele plantearse de forma distópica.
Hay una parte muy prometedora en el desarrollo tecnológico actual: el desarrollo del VUI (Voice User Interface) y los dispositivos guiados por voz serán estándares industriales en cuestión de años. La increíble capacidad de procesamiento de la IA hará más seguros los coches, más fiables los diagnósticos médicos y más accesible la creación de contenido de entretenimiento; pero a su vez nos enfrenta a retos éticos y de gobernanza que aún debemos resolver como sociedad.
En Gigas somos amantes del cine y la ciencia ficción, y nuestras soluciones e infraestructuras se preparan día a día para afrontar los grandes avances y retos que el ecosistema de la inteligencia artificial trae a nuestro sector.